ANALISANDO DESDE NUESTRA REALIDAD DE HONDUREÑAS INDIGNADAS

En un ambiente lleno de esperanza y confianza, las mujeres iniciamos un dialogo encaminado a analizar la actual situación que se vive en el país a raíz de las acciones realizadas en el marco de la crisis actual y de cara a las acciones del movimiento de indignados/ indignadas.

Alegría, esperanza, emoción positiva que conecta con anhelos colectivos, retos y esperanzas fueron puestos sobre la mesa, al igual que la acogida a nuevos actores y actoras que participan en las movilizaciones. Algo importante que destaco, fue la oportunidad de un cambio en el imaginario, las movilizaciones no son algo malo o propio de vándalos. Sobresalieron las posturas éticas y de respeto a las diferencias. Compartiendo también el pensamiento feminista como una herramienta formidable que apuesta a un cambio de fondo en las relaciones en la sociedad, donde el respeto a la diversidad y a las opciones de cada quien deben prevalecer.

Se destacó la importancia de entender que estamos ante un movimiento que le apuesta a nuevas formas de hacer política, aun cuando haya quienes identifican a este movimiento como apolítico. Sin embargo quedo en evidencia que este movimiento es más político que otros, cuando se plantean liderazgos no verticales y en algunos casos hasta invisibles.

También se abordaron el riesgo, los miedos y los retos que representa apostar a un proceso en el cual habrá errores, pero también aciertos. La libertad fue reivindicada como algo importante, ya que romper con el miedo de salir a las calles, se conecta con el hecho de que es la colectividad la que protege, lo que además permite la inclusión.

Se dejó en claro que existen amenazas para este caminar, ya que existen intereses que salen de los límites del país y que se relacionan a problemas estructurales propios de un sistema que ha despojado de bienes y derechos a las personas. También los intereses políticos y geoestratégicos están a la vista. Sobre todo esto se reflexionó profundamente, indicando que este caminar debe ser acompañado del debate y la reflexión permanente. Y que la participación de todos y todas debe ser trabajada en los distintos espacios que se vayan creando.

Los feminismos también fueron objeto de reflexión, identificando la necesidad de construir propuestas que conecten con lo cotidiano, con la realidad que vive la gente, las mujeres.

Y por supuesto que se perfilaron los primeros acuerdos, producto de las intervenciones de mujeres venidas de distintos lugares y con realidades diversas. Y en ese marco de reconocernos unas a las otras, se indicó también la necesidad de introducir la reflexión sobre la interseccionalidad en las apuestas y demandas de todas. Ante la tensión entre jóvenes y adultas, se planteó apostar al análisis intergeneracional. Y por supuesto, el temor y la incertidumbre que produce la necesidad de compartir espacios mixtos develo la necesidad del análisis genérico.

Es indudable que estamos intentando alimentar un proceso que no se mueve en línea recta y que más bien debe nutrirse del entusiasmo de la juventud, de la historia y de la experiencia. La incertidumbre deberá valorarse como una oportunidad, ya que no hay recetas ni nada perfecto. No se puede prever lo que va a suceder, pero si se puede avanzar construyendo y apostando al cambio de paradigma, con una participación amplia, con posturas éticas y feministas, entendiendo que los ritmos de cada quien son diferentes.

San Pedro Sula 25 de Junio de 2015.