¡FELICIDADES MADRES DE HONDURAS, MIENTRAS LOS MACHOS CHUPAN!

oy se celebra en Honduras y muchos países del mundo el DIA DE LA MADRE. La ocasión es más que propicia para reflexionar un poco sobre el trato que la sociedad machista damos a este ser tan sublime y maravilloso.

En nuestra comunidad rural, pero es común en toda aldea o ciudad, grande o pequeña de Honduras, celebrar con pompa, música, cohetes y guaro esta fecha, aunque las mártires de siempre sean las “homenajeadas” madres.

Desde la una o dos de la mañana los “organizados” machos salen a las calles, sólo para esta ocasión, a rendir tributo a la autora de sus días o la madre de sus hijos, aquel ser que durante 364 días del año pasa en el olvido o tratan como cosa u objeto en esta sociedad patriarcal. Comienzan la alborada-- llamada por ellos “para las madres”-- con música, cohetes y el típico vals de la guatemalteca marimba Chapinlandia “UN VALS PARA MI MADRE” y la rematan con canciones groseras, vulgares y denigrantes a la mujer de la cultura mexicana, solo para mencionar una “MUJERES DIVINAS” que es una alegoría a la dignidad de las mujeres, al mejor estilo de los mexicanos FERNÁNDEZ, padre e hijo, que son especialistas en el machismo.

Mientras tanto, los hijos y los maridos se preparan comprándoles como “regalos” ollas nuevas, molinos para triturar maíz, juegos de vajillas, refrigeradoras, lavadoras, estufas, no para su uso personal, sino para que trabajen más. Estos machos no tiene la menor idea de lo que es el amor puro, ni la delicadeza de regalar un ramo de flores, un exquisito perfume, una prenda íntima de vestir o un delicioso almuerzo o cena en un lugar privilegiado; contrario a esto, la serenata les cae a las madres como un castigo más, aunque ellas no lo expresen, después de haberse acostado la noche anterior a las once de la noche terminando de cocinar los tamales que sus hijos varones machos y su marido se hartarán en su nombre con guaro y cerveza.

Le explotación de la mujer-madre es tan enorme que ayer preguntábamos a un amigo campesino que siempre sale con su esposa a trabajar a una empresa agrícola de la localidad, que dónde estaba ella, y sin el menor rubor nos dijo “está haciendo los tamales y el pastel para el día de la madre”. ¡Vaya regalo! ¡Habrase visto tanta crueldad! Pero estas son las normas del capitalismo teocrático, dominante y patriarcal.

Sin embargo, los restantes 364 días del año los maridos y los hijos se dedican a derrochar la exigua economía, drogarse con alcohol, mariguana o cocaína y a fornicar a diestra y siniestra para llevarle más nietos a la madre o la mujer porque no quedó “satisfecha” con los hijos que tuvo, con lo que le hacen la vida más amarga y difícil. Pero estos machos a su vez son incapaces de hacer cosas sencillas como barrer una casa, mucho menos trapearla; lavar sus hediondos calzoncillos y calcetines; cocinar un huevo o calentar una tortilla y no digamos lavar el plato donde se hartan.

Esta es la cultura machista que en nombre de Dios, Jehová o Alá promueven todas las iglesias: católicas, protestantes, evangélicas, mahometanas, budistas, etc. y los Estados que se vuelven cómplices y responsables de estos círculos viciosos e indignos en contra de la mujer, aunque en muchos de los casos quien más promueve la cultura del machismo es la propia mamá.

A pesar de esta cruel realidad y de estos dolores y sufrimientos, ¡¡felicidades siempre mujeres y madres de Honduras y el mundo!!

10 de Mayo 2015.