HILLARY CLINTON NO SERÁ LA PRIMERA

Hillary Clinton, aspirante a la presidencia de los Estados Unidos por el partido Demócrata, no será la primera norteamericana en gobernar un país. Antes, aunque en Guyana, lo hizo Janet Jagan, que tiene en común con su compatriota haber sido previamente Primera Dama.

Una diferencia es que mientras el marido de Hillary era un exitoso abogado y gobernador afiliado al partido Demócrata, el de la Jagan fue un joven dentista, militante de la Juventud Comunista. El radicalismo político no fue obstáculo para el amor y tampoco para una fecunda colaboración política.

Nacida en Chicago, Illinois en 1920, en el seno de una familia judía de clase media y ascendencia húngara, en 1942, mientras trabajaba en el Cook Country Hospital de la “Ciudad de los Vientos”, conoció a Cheddy Jagan, un joven doctor guyanés, diplomado por las universidades de Georgetown y Northwesternm con quien, tras un breve noviazgo se casó en 1943.

A los 23 años se radicó en Guyana, trabajó en la clínica dental de su marido, y con él participó intensamente en la vida política de la entonces colonia británica.

Mientras su esposo ingresaba al parlamento y participaba en las actividades que en 1950 conducirían a la formación del Partido Progresista del Pueblo, Janet fundó el Frente de las Mujeres, organización desde la cual trabajó por la integración de la mujer nativa a la actividad económica y a la política, favoreciendo su acceso a funciones de dirección.

Por su intensa actividad y su pensamiento avanzado, Janet Jagan se convirtió en una respetada figura de la vida local. Su inclinación a las posiciones avanzadas le proporcionó una reputación que la llevó a Secretaria General del Partido Progresista Popular. En 1953 resultó elegida diputada y presidenta de la Asamblea Legislativa. A partir de 1973 fue parlamentaria durante casi veinte años.

En 1992 cuando su marido fue electo presidente de la República, se transformó en Primera Dama. En 1993 representó a su país de adopción como embajadora alterna en Naciones Unidas y, a la muerte de su esposo en 1997, cuando ya había cumplido 77 años, edad en que la mayoría de hombres y mujeres se jubilan, con extraordinaria vocación de servicio asumió el cargo de Primer Ministro y vicepresidenta del país.

El propio año su partido ganó las elecciones y se convirtió en la primera norteamericana presidente, y en la primera mujer que en Sudamérica llegaba a ese cargo por elección.

En un delicado estado de salud y necesitada de cuidados especiales, en agosto de 1999 Janet Jagan estimó que ya no era capaz de ejercer el liderazgo que el país requería y dimitió. No obstante, con el mayor número de votos resultó electa para el Comité Central del Partido, que junto a su esposo había fundado. Falleció el 28 de marzo de 2009 en Georgetown.

De ser electa, Hillary Clinton formará junto a Noor de Jordania, nacida como Elizabeth Najeeb Alaby, en Washington y convertida en reina al desposar al rey Hussein, y Grace Kelly, natural de Filadelfia devenida Princesa de Mónaco; una triada de estadounidenses triunfadoras en el amor, el matrimonio y la política.

Janet Jagan fue una gran mujer en un pequeño país. Hillary deberá esforzarse para no ser su inverso. Simpatizo con Hillary por una sola razón: es mujer, y es una oportunidad para hacer justicia a criaturas a las que la naturaleza favoreció con los dones de la belleza y la maternidad, y la política ha discriminado; y todavía hoy, en algunas sociedades son totalmente excluidas.

Buena suerte. Allá nos vemos.

La Habana, 24 de abril de 2015