INGENIERÍA POLÍTICA LATINOAMERICANA

De todas las ingenieras, la social es la más compleja. Ello responde a la necesidad de enrutar sociedades edificadas a lo largo de siglos en los cuales se acumularon deformaciones estructurales y tratar de enmendar fenómenos económicos, sociales y culturales, entre ellos las desigualdades.

Para tales empeños se necesita transformar o armonizar estructuras que contienen intereses de clases y grupos, proyectos personales y pasiones humanas. Las contradicciones, confrontaciones y luchas, con frecuencia son antagónicas.

Por añadidura es preciso conciliar las relaciones entre más de doscientos países con expectativas propias e interactuar con poderosas entidades supranacionales, entre ellas el Consejo de Seguridad de la ONU, la OTAN, la Unión Europea y lidiar con las proyecciones hegemónicas de varias potencias.

En América Latina donde las estructuras políticas han avanzado más, en las últimas décadas se registran progresos políticos notables, en dirección a la democratización.

Por primera vez en doscientos años no hay ninguna dictadura, ningún país es gobernado por oligarquías antediluvianas; aunque a ritmos alejados de lo necesario, crece la economía, se sanean las finanzas y retroceden la pobreza y la exclusión. Cada vez en más países, los pueblos originarios disfrutan de posibilidades que nunca tuvieron.

Los militares están en sus cuarteles, los curas en las iglesias, mejoran las oportunidades para la juventud y los trabajadores y en varios países se despliegan proyectos políticos avanzados. La democracia parece fomentar y echar raíces. Ello haría irreversible las metas alcanzadas.

En los espacios comunes se afirman y prosperan entidades de integración, colaboración, coordinación y concertación política, económica e incluso militar como cual CELAC, UNASUR, MERCOSUR, PETROCARIBE y varios países participan en proyectos que rebasan el continente como son los BRICS, alianzas con el Pacifico y otras entidades multilaterales.

En los ámbitos teóricos e ideológicos los debates que oponían a diversas doctrinas y corrientes y conducían a confrontaciones antagónicas, se han moderado. En algunos lugares los movimientos sociales y las alianzas entre entidades comienzan a sustituir al desacreditado sistema de partidos oligárquicos. Los avances y el pluralismo permiten que antiguos guerrilleros y comunistas participen e incluso encabecen gobiernos y parlamentos.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y los Estados Unidos y la posición de sus principales figuras políticas, incluido el presidente norteamericano, instan al Congreso a levantar el las sanciones económicas, comerciales, financieras y tecnológicas impuestas a la Isla, tienen un impacto positivo. A ello se suman las perspectivas de paz en Colombia.

En un contexto histórico básicamente positivo, se manifiestan situaciones extremas y de difícil pronostico como la que vive México y en algunos países sudamericanos debutan fuerzas opositoras que acuden a maniobras y actos no legítimos, extra institucionales y violentos, incluyendo extemporáneas tentativas de golpes de estado, llamados “blandos”, en los cuales los medios de difusión asociados a las derechas actúan como arietes.

No faltan provocativos relanzamientos de antiguos diferendos territoriales, en algunos casos favorecidos desde el exterior. La reacción y la derecha parecen ignorar que cualquier retroceso en esta corriente general perjudica a todas las fuerzas políticas, incluso a ellas.

El avance de las estructuras políticas progresistas en el continente, debería incluir no solo a la izquierda y la sociedad civil, sino también a la derecha y otros sectores conservadores que, tal como ocurre en Europa, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Australia y otros países, necesitan adaptar sus métodos a las nuevas realidades. En ningún país civilizado una derrota electoral o la propuesta de una ley, promueve una rebelión.

La izquierda latinoamericana abandonó las alternativas conspirativas, las prácticas clandestinas, las opciones violentas y renunció a la lucha armada: ¿Cuándo lo hará la derecha? Allá nos vemos.

La Habana, 02 de agosto de 2015