unnamed (21).jpg

LA ÚLTIMA MILLA

Los 5+1 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China + Alemania) e Irán alcanzaron un acuerdo nuclear que pudiera poner fin a un diferendo de 36 años, iniciado en 1979 con el triunfo de la llamada Revolución Islámica, y a una década de sanciones, creando premisas para el retorno de Persia a la comunidad internacional.

El Programa Nuclear de Irán se inició en 1957, cuando el presidente norteamericano Dwight Eisenhower traspasó al sha Mohammed Reza Pehlevi un reactor y ciertas cantidades de uranio. La hoja de ruta de entonces incluía la construcción de 23 centrales nucleares. En 1968 Irán se adhirió al Tratado de No Proliferación Nuclear, y en 1975 inició la construcción de la primera electronuclear con un reactor capaz de producir plutonio, asomándose así al umbral atómico.

Con el triunfo de la llamada Revolución Islámica en 1979, el presunto involucramiento de Irán con el terrorismo, y su confrontación con Estados Unidos y la mutua hostilidad con Israel, las potencias occidentales sospecharon que Irán iba por la bomba atómica. Desde entonces se dedicaron a bloquear esa posibilidad. Con reservas y matices, Rusia y China se sumaron al cometido.

Desde el punto de vista de Estados Unidos, Inglaterra y Francia el objetivo ha sido impedir que Irán pueda fabricar bombas atómicas, y limitar el desarrollo de la industria nuclear persa, obstaculizar el acceso a tecnologías avanzadas, y anular sus capacidades para producirlas.

Hace unas 48 horas se anunció que los 5+1 e Irán habían logrado un acuerdo que algunos se apresuran a calificar de “histórico”, “victoria política” y los más audaces a catalogarlo como irreversible. No hay nada de eso.

Según lo acordado Irán reducirá en dos tercios sus centrifugas para enriquecer uranio, quedando con unas 6100. Encogerá sus existencias de diez toneladas de uranio a tres. El excedente quedará bajo custodia de la OIEA. En los próximos 15 años no construirá nuevas instalaciones para ese cometido, y durante 25 años todas sus capacidades nucleares estarán abiertas al control de la OIEA. Su reactor, capaz de producir plutonio, será destruido. En 15 años no construirá otro similar.

En reciprocidad, siempre que Irán cumpla sus compromisos, Estados Unidos y la Unión Europea levantarán paulatinamente las sanciones. El acuerdo final se redactará entre ahora y el 30 de junio. El negociador iraní Javad Zarif ha sido recibido en Teherán como un héroe, y en Israel, Netanyahu convocó al Consejo de Seguridad Nacional.

El resultado que parece satisfactorio para las partes no lo es para Israel. Para Irán significa la pérdida de enormes recursos y haberse expuesto a riesgos mortales, invirtiendo una década en un esfuerzo fallido. La experiencia queda como testimonio.

No estoy entre los entusiastas por lo alcanzado. En primer lugar porque “un acuerdo en principio”, “un borrador”, o un “memorándum de entendimiento” no es un acuerdo, pacto, o tratado vinculante, y hay señales de que lo acordado no complace a Israel, lo cual es un dato relevante. En 90 días todo estará más claro. Hasta entonces… Allá nos vemos.

La Habana, 04 de abril de 2015