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Panamá aguarda un encuentro histórico de Obama y Castro

La reunión debería certificar el acercamiento bilateral iniciado en diciembre. El líder de EEUU insta a los dirigentes del continente a reaccionar ante Venezuela

Barack Obama, durante su visita ayera la casa-museo de Bob Marley en Jamaica. EFE / LARISH JULIO

Todo el mundo espera la foto: la imagen del encuentro entre el presidente estadounidense, Barack Obama, y al presidente cubano, Raúl Castro, que certificará el acercamiento iniciado en diciembre pasado y presagiado con aquel primer apretón de manos que se dieron hoy hace 16 meses en el funeral de Nelson Mandela. El marco será una histórica VII Cumbre de las Américas, que se iniciará esta noche en Panamá, por primera vez con la asistencia de Cuba, pero en medio de una creciente tensión entre Venezuela y EEUU.

Obama dijo ayer que los «cambios históricos» en la política hacia Cuba ya están dando «resultados» y consideró que ni su país ni el resto del continente deben «mantener silencio sobre la situación en Venezuela». Lo que hable con Castro en su reunión fuera de las sesiones oficiales quedará en el secreto de la urdimbre de la nueva relación que vienen tejiendo desde aquel primer saludo.

Obama recordó: «Continuamos teniendo diferencias significativas, incluidos temas relacionados con los derechos humanos». Pero basta que por primera vez la isla caribeña pueda asistir a la cita continental iniciada en 1994 para que la cumbre se considere ante todo una «celebración».

El presidente panameño, Juan Varela, predijo «una cumbre histórica que va a encontrar un continente unido y buscándose a sí mismo». Ese clima de festejo al reunir por primera vez a los 35 mandatarios del continente se ha visto opacado por los presagios de enfrentamiento desde que hace un mes Obama amplió las sanciones a Venezuela y consideró a ese país una «amenaza extraordinaria» para la seguridad de EEUU. «Esto va a ser el eje bolivariano contra el imperio», comentaba con sorna un panameño.

La condena fue general y vino a dar nuevo aires al criticado presidente venezolano, Nicolás Maduro. Cuando menos se habló de «amenaza injerencista», y los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (Alba) exigieron que Obama derogara la declaración y pidiera perdón a Venezuela si no quería encontrarse en Panamá frente a los «antiimperialistas», o «con la horma de sus zapatos».

«MAFIA DE MIAMI»

Castro adelantó que no solo exigirá a Obama el «definitivo cese del bloqueo» a la isla, sino que también rechazará «toda tentativa de aislar y amenazar a Venezuela». Como señalaba el panameño, «van a pelearse hasta esos pájaros del emblema de la cumbre»: uno azul y otro rojo que parecen disputarse el ramo de olivo. Y lo decía a la vista de que los primeros enfrentamientos -entre cubanos- salieron ayer de los foros y alteraron las calles de la blindada ciudad de Panamá. Los opositores, tanto de Cuba como de Venezuela, llegaron antes que los jefes de Estado, dispuestos a ser coprotagonistas de la cumbre.

La delegación cubana se retiró del Foro de la Sociedad Civil, como rechazo a la «presencia en Panamá de Félix Rodríguez, asesino confeso del Che Guevara y de mercenarios que se jactan de su amistad con terroristas». Además de esa «mafia de Miami», viajaron a Panamá al menos una docena de disidentes; la policía advirtió a la primera en llegar, Rosa Payá, hija de Osvaldo Payá, el opositor muerto en accidente de tráfico en el 2012: «Vas a ser deportada si causas disturbios, llevas una pancarta».

PROFUNDIZAR LA DEMOCRACIA

Y también llegaron los opositores venezolanos, cargados de pancartas y documentos, para participar en foros paralelos y sentar su protesta contra Maduro en el parque Urracá. Tras simulacros antiterroristas y bajo la vigilancia de al menos 6.000 policías adiestrados por fuerzas especiales estadounidenses, todo está listo para que esta noche inicie el histórico encuentro. Tras la foto e intramuros, todos confían en que se conserve el propósito original de «profundizar la democracia». Aunque lo esgrimirán desde los distintos colores.

Promotor de esta cumbre, el embajador panameño Guillermo Cochez limó asperezas al prever: «La VII Cumbre de las Américas reafirmará ese compromiso original, más allá de los temas específicos que se tratarán —el desarrollo sostenible y la justicia social en todas las Américas— y a pesar de todas las actuales diferencias políticas entre los países». Y Barack Obama remarcó que la relación actual entre EEUU y las Américas es «la mejor en muchas décadas».