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Pandillas cometen homicidios con saña para marcar territorio

Según expertos, las pandillas han evolucionado hacia la crueldad con la que cometen sus crímenes: cada vez crece el número de víctimas torturadas y cuerpos desmembrados.

ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN: 19 DE OCTUBRE DE 2015 03:25 | POR DIANA ARIAS

Todo parece indicar que los mareros están mutando en su accionar y que han desarrollado nuevas maneras de infundir terror a través de la tortura y el desmembramiento de sus víctimas.

Para algunos expertos, la saña con la que estos terroristas cometen sus crímenes, es debido a una especie de ritual con la que sellan su identidad.

De hecho, los últimos homicidios que reportan las instituciones de seguridad evidencian un aumento en la carga de violencia y en algunos sectores incluso se ha determinado que los pandilleros han establecido un patrón de asesinatos, como una marca que los cabecillas buscan dejar tanto en los miembros de la pandilla como en los pobladores de las zonas que invaden.

De acuerdo al diputado, Rodrigo Ávila, quien fue director de la Policía Nacional Civil (PNC), “estamos en un momento en que las pandillas intentan generar una identidad de violencia al interior de las estructuras”.

La barbarie con la que se cometen los homicidios además revela la “evolución de la violencia de las pandillas y de cómo han cambiado en la forma de operar, tanto en el cometimiento de delitos como en los rituales internos”, explicó el conocedor del tema.

“Mutilación”, “desmembración”, “decapitación”, “lapidación”, “torturar” y “amordazar”, son algunas de las palabras que grafican parte de la barbarie a la que están siendo sometidas las víctimas de las estructuras criminales.

El director de IML, Miguel Fortín Magaña, reconoció la saña con la que se cometen estos crímenes. "Sigue habiendo evidencia de un lujo de barbarie en los homicidios, pero no hay certeza de cuál es el simbolismo", explicó, quien añadió que la institución no ha realizado investigaciones que determinen patrones en los asesinatos.

Sin embargo las descripciones que hacen las instituciones de Medicina Legal (IML) Fiscalía General de la Republica (FGR) y la Policía Nacional Civil (PNC) en los reconocimientos de cadáveres de hechos de violencia incluyen elementos que se repiten en otros casos de los mismos sectores.

La forma de asesinar se repite en las mismas zonas

Los más recientes casos que la redacción de Diario La Página identificó son los de dos hombres que fueron degollados el pasado lunes en dos hechos diferentes ocurridos en los municipios de Berlín y Tecapán, ambos en Usulután.

Por otra parte, en el cantón La Danta, del mismo departamento se han registrado dos asesinatos en que agentes de la PNC reportaron las mismas señales de tortura como la mutilación de pies y manos, además de una herida en el abdomen por donde sus atacantes sacaron los órganos de sus víctimas.

Hasta este momento se podría asumir que la similitud de los casos mencionados responde a la casualidad, hasta que se revisa en los registros de homicidios del último mes, donde se destaca el hallazgo de al menos cuatro cadáveres desmembrados y abandonados desnudos dentro de bolsas plásticas en los alrededores de la Unidad de Salud de la colonia Amatepec, de Soyapango.

Mientras que en el municipio de Mejicanos, se reportan no menos de tres hechos criminales en fechas diferentes, que comparten características entre sí como el lugar y la forma en que fueron cometidos, en los cuales las víctimas se encontraban manejando sobre la calle antigua a Mariona y a la altura de la residencial Ciudad Corinto fueron atacados a balazos, quedando los cadáveres dentro del automotor.

Pandillas evolucionan su accionar criminal

“Estamos en un momento en que las pandillas intentan generar una identidad de violencia al interior de las pandillas”, explicó Ávila, quien incluso aseguró que las acciones de estos grupos evolucionan al mismo tiempo que las instituciones de seguridad.

“Nadie puede creer que las acciones de las pandillas son las mismas que años atrás”, explicó, lo que coincide con los incrementos sustanciales en las cifras de homicidios, cuando el reciente mes de septiembre se reportaron más de 600, periodo al que le antecede el mes de agosto, considerado por IML como el más violento de toda la historia de la posguerra, con 918 muertes violentas.

Esa teoría es respaldada por el diputado del partido Gana, Guillermo Gallegos quien asegura que es una respuesta a la acción de la policía, lo que demuestra que las instituciones están actuando debidamente. “Era una respuesta previsible, porque quieren demostrar que ejercen una influencia territorial”, explicó.

Las pandillas han demostrado en el tiempo cambios en las manera de cometer crímenes para que los pobladores asuman con mayor temor sus amenazas y se sometan “sin titubear” a los delitos de extorsiones u otros delitos, enfatizó Ávila.

Situación similar ocurre en sus rituales internos como el de iniciación o de ascenso en los niveles de la estructura.

“Los cabecillas estarían actuando como lo hicieron las mafias antiguas en la cual someten a sus miembros en horrendos rituales de iniciación para crear lazos de hermandad en el delito y evitar que sean ellos quienes los delaten posteriormente”, explicó el diputado.

Hace unos años las pandillas iniciaban a sus nuevos miembros con el rito del “brinco” o “salto”, el cual consistía en propinar una salvaje paliza en contra del nuevo miembro.

Posteriormente “era un privilegio” permitirle a un miembro imprimirse un tatuaje con el nombre de la pandilla, y a unos elegidos se les autorizaba presenciar hechos criminales; dichas acciones elevaban el rango de los miembros.

El cometimiento de los asesinatos era tarea de unos cuantos, y solo “para los que se convertían en cabecillas”, comentó y añadió que eso evolucionó a que ahora a todos se les pide un homicidio.

“Hoy la evolución es tal que hemos pasado al sello de barbarie que busca imprimir un tatuaje emocional en la persona que comete un hecho como estos y con ellos forma un compromiso irrevocable”, enfatizó el ex director de la PNC.

Otro experto en seguridad que coincide con la saña de los últimos crímenes de mareros es el diputado, Mauricio Vargas, quien asegura que “la mutación la vienen haciendo de diversas formas; primero comenzaron una violencia social, luego una violencia política, llegaron a una violencia criminal y hoy están en una violencia terrorista calificada por la legislación nacional e internacional”, explicó.

Vargas asegura que es el gobierno el que debe frenar la situación “afrontándola con seriedad y no evadiendo los costos políticos”, destacó.