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Papa dice al Congreso de EE.UU. que su deber es construir puentes

Papa Francisco habla en el Congreso de Estados Unidos

Washington, 24 sep (rhc/agencias).- El papa Francisco afirmó hoy ante el Congreso de los Estados Unidos que su "deber es construir puentes" y reconoció los "esfuerzos que se han realizado en los últimos meses" para superar lo que denominó "diferencias históricas".

"Cuando países que han estado en conflicto retoman el camino del diálogo (...) se abren nuevos horizontes para todos", dijo el pontífice, que esta semana visitó Cuba tras la reanudación de relaciones de ese país con Estados Unidos, en la que el Vaticano ha contribuido decisivamente.

Se refirió igualmente a la importancia de la familia, y dijo que esta ha sido siempre el nùcleo fundacional que construyó e hizo crecer a Estados Unidos.

Francisco, el primer papa que interviene ante el Congreso de Estados Unidos, reunido en solemne sesión conjunta, valoró que estos acercamientos entre países han requerido y requieren "coraje, audacia, lo cual no significa falta de responsabilidad".

"Un buen político es aquel que, teniendo en mente los intereses de todos, toma el momento con un espíritu abierto y pragmático. Un buen político opta siempre por generar procesos más que por ocupar espacios", añadió Bergoglio, quien tomó una cita de su exhortación apostólica "Evangelii gaudium".

El papa consideró en su discurso, pronunciado en inglés, que "ser un agente de diálogo y de paz significa estar verdaderamente determinado a atenuar y, en último término, a acabar con los muchos conflictos armados que afligen nuestro mundo".

Y a continuación se preguntó: "íPor qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad? Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero".

Denunció que se trata de "un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas", pidió el pontífice.

El papa Francisco tendrá el viernes la oportunidad de expresar en la ONU sus ideas sobre el ser humano y su entorno, ante una audiencia que nunca había sido tan numerosa y selecta, en un momento de grandes desafíos para Naciones Unidas.

El pontífice hablará en una cumbre a la que asistirán 148 jefes de Estado y de Gobierno, en la Asamblea General de la ONU, en un acto que servirá como prólogo para una conferencia sobre desarrollo que impulsará una ambiciosa meta de la comunidad internacional.

El significado histórico de ese discurso es algo en lo que coinciden tanto representantes del Vaticano como de la ONU.

"Es histórico, no creo que en ningún otro momento en la historia un papa se haya dirigido a un número tan alto de líderes", afirmó, al referirse a esa visita Stpéhane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU.

El primer papa que llegó a Naciones Unidas fue Pablo VI, en 1965, y el anterior fue, en 2008, Benedicto XVI. El Vaticano es un observador con misión permanente en la ONU desde 1964, y prefiere mantener ese papel para guardar distancias políticas.

Aunque histórica, la visita de Francisco a la ONU será breve, la más corta de todas las que han realizado los pontífices, y formará parte de una apretada agenda del papa que desarrollará desde hoy y hasta que el sábado por la mañana viaje a Filadelfia.

El papa llegará a la sede de la ONU a las 8:30 hora local (12.30 GMT), y permanecerá en el edificio dos horas y media, porque después se desplazará al monumento que recuerda el atentado terrorista contra el World Trade Center del 11 de septiembre de 2001.

En la ONU, Francisco se reunirá con una representación del personal de Naciones Unidas y mantendrá cuatro reuniones privadas, con autoridades de la organización.

Se entrevistará con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y con los presidentes del anterior período de sesiones de la Asamblea General, el ugandés San Kutesa, y del actual, el danés Mogens Lykketof.

En principio se informó de la posibilidad de que se reuniera también con el presidente ruso, Vladimir Putin, cuyo país preside este mes el Consejo de Seguridad de la ONU, pero el gobernante no habrá llegado aún a Nueva York, y el encuentro será con otra personalidad rusa.

Francisco hablará ante una organización que tiene que hacer frente a un incremento de conflictos por todo el mundo y que afronta el reto de asistir a decenas de millones de personas desplazadas, refugiadas o perseguidas por sus ideas políticas.

Y será al conmemorarse el 70 aniversario de la creación de Naciones Unidas, que coincide, en palabras de Ban, con una época de "agitaciones" porque los conflictos se han profundizado en muchos lugares y "los civiles están pagando el precio".

En la sala de la Asamblea General, donde se llevará a cabo la parte más importante de la Cumbre de Desarrollo Sostenible, el papa hablará de la lucha contra el hambre y contra el rezago social, y en favor del acceso a sistemas de salud, entre otros temas.

Según la misión del Vaticano ante la ONU, se espera que el mensaje del papa incluya un principio en el que viene insistiendo desde que se puso al frente de la Santa Sede, el 13 de marzo de 2013: la solidaridad global como antídoto de la indiferencia global.

El nuncio apostólico, el filipino Bernardito Auza, ha insistido en que Francisco no hablará como político ni como técnico, sino como "líder religioso" y "padre" espiritual, un papel al que la ONU siempre da la bienvenida.

"Todo involucramiento de líderes de los distintos cultos religiosos es siempre bienvenido", sostiene el portavoz de Ban.

Se espera que hable de temas diversos, como los propios desafíos de la ONU para garantizar la paz, o los retos que tiene la comunidad internacional para combatir el cambio climático.

Será un discurso de cerca de media hora, en español, uno de los idiomas oficiales de la ONU y la lengua del papa argentino.

Y lo dará poco después de que, por primera vez, la bandera del Vaticano sea izada en la sede central de la ONU, de acuerdo con un cambio en las normas aprobado el pasado 10 de septiembre por la Asamblea General para que los observadores permanentes puedan colocar también su bandera a la entrada del edificio.